"¿Qué te pasa, Jaime...?"
"... ejque, toy malito..."
Así, con esa sencillez, nos explicaba el pobre Jaimote lo mal que se sentía desde el lunes. Apachurrado, sin náuseas ni vómitos, sin mocos, tos ni estornudos. Fiebre; sólo fiebre... y mucha.
La verdad, cuando empezaba a escribir este post, mi intención era más la de plasmar mi cabreo y volcar mi desahogo sobre cómo la sanidad española y algunos "profesionales" de la medicina han llegado al punto de convertir a los pacientes en simples números; sobre cómo pueden mandar a un pequeño de 3 años a casa ¡con 39 y medio de fiebre! diciendo "... no tiene nada: dele Dalsy y espere a que le baje la fiebre..." ¡MANDA TRILLOS!
Pero no; este post no va de eso. No quiero volver a caer en la españolísima costumbre de quejarnos y despotricar sobre algo o alguien y luego no hacer nada para arreglarlo. Comunicaré lo sucedido a la dirección del centro hospitalario en cuestión, instándoles a que no vuelva a suceder.
Lo que sí quiero hacer es AGRADECER desde aquí a otros médicos (Pili, va por ti...) de esos a los que su vocación les brota por cad poro; esos, que a pesar de haber salido de una guardia de 24 horas, en lugar de irse a casa a descansar, pasan consulta por planta y tienen, además, la paciencia y el cariño necesarios como para aguantar y atender con su mejor sonrisa a unos padres que, asustados ante la posibilidad de que su pequeño haya pillado una meningitis, acuden a ella poniendo la cara del gato con botas de Shrek.

Esos médicos, enfermeras, auxiliares... esas PERSONAS hacen que te sientas justamente así: como una PERSONA, además de curar y mimar a tu hijo de tres años, y decirte que no era meningitis -gracias a Dios- sino "sólo" una NEUMONÍA (habíamos tenido de casi todo en casa, pero no neumonía...). Y merecen todo mi respeto, cariño y admiración por su compromiso y sus desvelos desde el anonimato.
Así que ¡GRACIAS! en nombre de Jaime, a PILI. Y también a JESÚS, a MACA, a REGINA, a LUIS, a MICHI, a JOSÉ IGNACIO... a todos los que hacéis medicina para el cuerpo: QUE EL MÉDICO DEL ALMA OS BENDIGA