EL SEÑOR DE LOZANILLOS

Ideas, testimonio, humor y reflexiones para que las piedras del camino sean escalones y no obstáculos.
Para PASARLO BIEN HACIENDO EL BIEN

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jueves, 16 de junio de 2011

2 de julio: FESTIMED'2011

Hace un par años, preparando la peregrinación a Medjugorje, se nos ocurrió que no sería mala idea organizar una fiesta veraniega para recaudar fondos que ayudasen a quienes tuvieran dificultades económicas para acudir a la llamada de la Gospa, aunque fuera viajando tres días en guagua y durmiendo tres noches en tiendas de campaña.

Nos pusimos a ello, y pasó lo que tenía que pasar: casi nada salió como habíamos planeado, pero todo fue una maravilla: se sacó dinerillo, se ayudó a unas cuantas personas a cumplir un sueño.

El pasado año, más y mejor de lo mismo.

Y este verano, el día 2 de julio a las 21 horas, celebraremos el tercer FESTIMED en el "Moraleja Gospa Resort"; un sitio estupendo para una fiesta mejor. Esta es la invitación, para que vengas e invites a quien tú quieras.

Y si no puedes venir, pero quieres echar una mano a unos cuantos "peregrinos en crisis" (este año hay más; ¿por qué será...? puedes enviar un donativo a la cuenta corriente que está en la invitación.

miércoles, 26 de enero de 2011

El ciento por uno... y mucho más

No falla: cuando uno hace algo por alguien sin esperar nada a cambio -amar, creo que se llama- recibe una recompensa que ni esperaba ni podría haber imaginado.

La historia que te voy a contar va de eso: de hacer algo muy, muy pequeño por tu madre, y obtener el regalo de ver como su angustia vital se torna en Felicidad en cuestión de horas. Sobre todo, porque sabes que el resultado no depende de ti, que no eres Supermán, sino de alguien que puede mucho; que lo puede todo. 

Y la cosa va de MADRES... 

Así que abróchate el cinturón, relájate y déjate llevar, porque despegamos...



El 4 de marzo de 2008 acompañé a mi madre, al aeropuerto de Barajas para tomar su vuelo de regreso a Gran Canaria, después de compartir con ella una peregrinación a Medjugorje, a la que acudió más que a regañadientes. Estaba, en ese momento, a punto de cumplir setenta y seis años; sin embargo, se despidió de mí con estas palabras:

"... bueno, hijo mío, gracias por todo. Me voy a Las Palmas... para empezar a vivir la segunda parte de mi vida..."

A los pocos días le pedí que lo escribiera, que plasmara en un papel su testimonio. Es este:


"LA SEGUNDA PARTE DE MI VIDA"

Me has pedido, hijo, que trate de contar mis impresiones de la peregrinación a Medjugorje, algo que tengo constantemente en el pensamiento, pero que no sé como expresar con esta mente desordenada. Así que iré diciendo, a cachitos, lo que hay aquí adentro.

La verdad es que no quería ir, porque me sentía cómoda con mi vida 'piadosa' y en lucha por aumentar la fe. Pero me convenciste. Me dije: "... ya es hora de que a estas alturas de tu vida hagas algo más para buscar al Señor...". Y me fui con ese grupo pequeñito de amigos; además, tú y el Padre Francisco. Avión a Barcelona, avión a Dubrovnik y guagua hasta Medjugorje. Llegué agotada.

Ahora tendría que ponerme a memorizar lugares, fechas y situaciones; pero lo que quiero plasmar es la sensación de Paz, la actitud positiva de todos y la alegría, acompañada en visitas y encuentros, por las fieles traducciones de Filka.

Allí está El Señor.

También quiero recordar el cansancio, las cabezadas y las fuerzas que no sé de dónde saqué; y la sillita y el bastón que me regalaste. Subí con tu ayuda unas empinadas montañas, llenas de enormes y puntiagudas piedras, mientras hacíamos el Vía Crucis comentado por el sacerdote. Krizevach (el monte de la Cruz)Al llegar a cada estación: descanso, sillita, un trago de agua y prestar atención. En ningún momento pensé otra cosa que en ofrecer al Señor las caminatas, tratando de participar con todos en la oración durante la ascensión.

Al día siguiente tomamos el camino al Podvdro (colina de las apariciones) rezando el Santo Rosario. Iguales piedras, la ayuda tuya y de Nacho. Gran silencio y devoción por parte de todos.

Llegamos a una zona algo más llana, donde hay una cruz marrón; yo seguía, sin aliento, el murmullo de las Avemarías. De repente, se levantó una suave brisa y percibí un aroma que me obligó a mirarte; tú me devolviste la mirada y, sonriendo, te tocaste la nariz. El corazón me dio brincos, porque era un olor a rosas. Seguimos avanzando hasta llegar a un lugar donde se encuentra una estatua de la Virgen, que fue donada por una familia coreana, esculpida en mármol blanco de Carrara. Paramos todos a mirarla; yo, descansando en mi sillita, la contemplé con detenimiento, pues es bellísima, pero reconozco que sin otro interés que el estético.

El cielo, muy azul, sin nubes; el sol, radiante... y de repente... me sonrió. ¡Sí, me sonrió! Se entrecerraron sus ojos, se hundieron las comisuras de sus labios y me miraba... Se me inundó el alma de dicha; me comuniqué con ELLA, la entendí, supe cuánto nos ama, cuánto me ama. Le conté lo que me preocupa, le rogué que mi fe fuera más grande, más activa. Le pedí ayuda para ser más guerrera. Comprendí que siempre está a mi lado. Lloré de alegría.

También vi en ELLA una expresión tristísima mientras rezamos la Salve. No me quería haber ido.

Deseo vivir siempre esa proximidad con mi Madre, la Reina de la Paz. La vi y me sonrió. No sé si con los ojos del alma o con mis cansados ojos, pero la vi y me transmitió su amor; y me llenó de paz, de serenidad y de amor. Me comuniqué con ELLA sin palabras. Me dijo que mi cruz es esa que no me gusta, quizás es pequeñita, pero que a mí me parece tan grande. Pequeñita, cuando veo tanto sufrimiento, tanto dolor sin consuelo, sin esperanza.

¿Será verdad que he iniciado la segunda parte de mi vida? ¿Seré capaz de no mirar hacia atrás?

Sigue siendo todo difícil para mí, pero soy consciente de que el SEÑOR y la MADRE están conmigo y me aman como soy: pequeña, desmemoriada, perezosa y tímida.

Haz, Rafa, lo que quieras con este relato, que sigo teniendo muy presente y vivo, y que ha sido para mí un Regalo del Cielo, que deseo no olvidar.

Todo mi cariño, hijo, de tu madre.

Fanny
Las Palmas, marzo de 2008

lunes, 12 de julio de 2010

... SIN ESPERAR NADA A CAMBIO


Mientras la calle Princesa se llena de camisetas rojas y las vuvuzelas gritan la algarabía que empezó anoche con el gol de Iniesta en nuestra primera final de un mundial, trato de escribir acerca de otra fiesta, y de quienes la hicieron posible.

Es complicado, porque realmente son ruidosas las muy puñeteras -las vuvuzelas, digo...-, y porque confieso que con el rabillo del ojo voy siguiendo la recepción de los reyes a los futbolistas de la Roja. Mientras Iker acuna la copa del mundo como si fuera un bebé, el rey Juan Carlos, emocionado y después de abrazar cordialmente a cada uno, les habla como un padre que se hubiera preparado unas letrillas para no perderse, pero cuyas palabras salen realmente del corazón.

De entre todo este equipazo de campeones, quiero destacar a uno: no es guapo, no es jugón, ni bajito; no mete goles ni los para. Sin embargo, a mi entender, es el alma de este equipo. Es grandote, barrigón, bigotudo y sobre todo, un buen tío. Se llama, ya sabes, Vicente; Vicente del Bosque. Un entrenador que más que eso ha sido un padre ¡un muy buen padre! para estos chavales, y que como tal, ha sabido transmitir con su presencia, con su silencio, con su sencillez, con su inteligencia, con su pícara sonrisa y su estar en segundo plano, lo que pienso ha sido lo más importante de este equipo: la humildad.

Del Bosque es un tío humilde, sí señor. Y hace muy bien su papel: currar y darse para que destaque quien tiene que destacar: el equipo, la selección, España.

Este fin de semana, como decía, hemos celebrado dos grandes fiestas. Y es que, además del triunfo de los nuestros en el mundial de Sudáfrica, el sábado por la tuvo lugar en el "Moraleja Gospa Resort" el FESTIMED 2010 , es decir, la fiesta solidaria que hacemos cada año para conseguir pelas de cara a que muchos puedan vivir la peregrinación a Medjugorje que organizamos cada verano, durante los primeros días del mes de agosto.

A una semana vista de la fecha señalada para la fiesta, no teníamos algo básico: el sitio; sí que una vez más, la Providencia tuvo que hacer horas extra.


"TÚ TE OCUPAS Y DIOS SE PREOCUPA". Es una de las frases favoritas del Padre Jaume Cabané, un personaje del que otro día te contaré algunas cosas. Así que nos ocupamos y Dios se preocupó de conseguirnos un equipo de cuatro "ángelas de la guarda" que hicieron posible:


- FÁTIMA, la "instigadora" y relaciones públicas que movió los hilos necesarios para que todo se pusiera en marcha. En la vida, uno puede quedarse mirando o ponerse las pilas y hacer las cosas. Fátima ES una pila; la eficacia en la gestión por amor a la Virgen. Es de las que prefiere pedir perdón que pedir permiso. Y es además, la alegría de la huerta.

- MARÍA, la amiga de Fátima, en cuyo precioso hotel cabía la posibilidad de celebrar la fiesta. Después de invitarnos a un opíparo desayuno, y viendo que no sería rentable hacerla allí, no lo dudó: "...¡pues hacedla en mi casa!..." Así, a bocajarro, sin conocernos de nada... Un corazón con patas, vamos. Qué pasada...

- AMPARO. Pero como su casa era "pequeña", María nos dijo que seguro que Amparo, su amiga y vecina, nos dejaría la suya, que tenía un jardín siete veces mayor. Y así fue: de la mano de la amiga de una amiga, conocimos a otra amiga que ni pestañeó a la hora de brindar su preciosa casa a cuatro chalaos que querían organizar una fiesta... ¿para la Virgen? Era lo más políticamente incorrecto, pero a ella le daba igual. De hecho, como ves en la foto, el jardín de su casa parecía preparado especialmente para este evento. Amparo es una sevillana de carácter, sin doblez, de las que te mira a los ojos y te lo dice todo. Nuestra anfitriona de lujo.

- PILAR. Es la amiga de la amiga de la amiga de... uff, reconozco que me perdí; perdona, Pilar. Currante como la que más, es otra de las "Gospa girls" que nos ayudaron con su tiempo, cariño y dedicación... y ella, además, aportando la inestimable colaboración de su hija Marta, joven azafata cuyo desparpajo le hará llegar lejos en la vida.

Estas ángelas de la guarda han tenido algo en común; algo muy, muy bonito: nos ha dado a muchos -a mí el primero- una soberbia lección de cómo darse SIN ESPERAR NADA A CAMBIO. ¿Qué se les había perdido a ellas en esta movida? ¿Por qué, de un día para otro, se vuelcan con los cuatro locos como si les fuera la vida en ello? Lo pienso y lo pienso, y sólo encuentro una respuesta: están locas. Sí, locas por el Amor de Dios, locas por María, por la "Gospa".



Seguro que Dios ha disfrutado mucho en estos días, viendo los esfuerzos de unos y otras por hacer algo que agradara a su Madre. Y seguro que Él, que no se deja ganar en generosidad, recompensa a otras y unas llenando los corazones con su Amor infinito.

GRACIAS A LAS CUATRO